• A pocas instituciones se las aprecia. El respeto y el aprecio son aspiraciones más realistas, que se pueden lograr mediante el justo equilibrio de comunicación y comportamiento.
  • Se tarda mucho tiempo en ganarse una buena reputación. Una comunicación deficiente la destruirá en una semana.
  • Su público no escuchará nada de lo que usted diga hasta que usted sepa cómo suenan sus palabras a través de los oídos de los demás.
  • Estar en lo correcto no equivale a tener un argumento victorioso.
  • El tamaño y los recursos superiores no son ninguna defensa frente a un ataque asimétrico.
  • En la lucha por corazones y mentes, los corazones siempre ganan la baza.
  • En el tribunal de la opinión pública, los argumentos más persuasivos son aquéllos que ofrecen resultados que funcionan para los ciudadanos de a pie.